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CINCO GRANDES ACONTECIMIENTOS ESPIRITUALES

CINCO GRANDES ACONTECIMIENTOS ESPIRITUALES
(Escrito en febrero de 1949)

Extraido del libro LOS RAYOS Y LAS INICIACIONES de Alice A. Bailey

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A.A.B. me ha interrogado sobre los acontecimientos que considero más importantes y significativos en la actualidad, desde el ángulo espiritual. Esta pregunta pone de relieve un tema muy oportuno que le sigue al que impartí acerca de la Gran Renunciación, página 494, y su consiguiente revelación, o (como las iglesias cristianas denominan) la Crucifixión y la Resurrección. La resurrección cristiana es, sin embargo -desde el ángulo de la gran Logia de Sirio- sólo una resurrección menor y pasajera, aunque la revelación consiguientemente acordada, es de efectos duraderos y permanentes.

Hay cinco grandes acontecimientos espirituales de los cuales participa hoy toda la humanidad y dos tendrán lugar posteriormente, cuando los cinco primeros rayos hayan establecido sus efectos duraderos.

Estos acontecimientos están basados en una obligada renunciación, no espontánea (como sucede en la verdadera experiencia de la Iniciación de la Renunciación), que conducirá a una revelación que alboreará inminentemente y enfrentará a la humanidad dentro de poco tiempo.

La guerra 1914-1945 ha terminado; su secuela de sufrimiento, hambre, reacciones egoístas, suspicacia e indecente lucha por la supremacía, es tan mala como la pasada guerra; sus efectos son más duraderos, pues la guerra ha sido en gran parte transferida al plano mental. Los efectos físicos de la guerra son mucho más fáciles de eliminar que los efectos mentales. La Jerarquía enfrenta hoy una gran duda que es: ¿podrá la raza humana renunciar a sus objetivos materiales actuales y preparar el camino para una gran revelación? La Venida de Cristo no concederá la revelación, sino que simplificará el pensamiento de los hombres para posibilitar amplia iluminación y un reconocimiento de la revelación. Los próximos años indicarán el giro que tomará la marea y si las materiales y egoístas fuerzas reaccionarias -que han controlado durante milenios- controlarán finalmente. Este espíritu reaccionario y materialista contamina todos los sectores de la Vida humana, y las iglesias no son una excepción. Sin embargo, la humanidad puede aprender su lección, tomar agradecida el “camino de la rectitud” y aplicar la hasta ahora desconocida técnica de las rectas relaciones humanas.

No trato de considerar en detalle el mal que mantiene esclavizado al mundo; se sabe bastante sobre este mal y existe un pequeño grupo (pequeño en comparación con los muchos millones) de trabajadores jerárquicos en todos los sectores de la vida, que luchan para que la humanidad despierte a los peligros que corre y a la finalidad de la decisión que las próximas dos generaciones se verán obligadas a tomar. Muchas cosas saldrán a la superficie a medida que estudiemos los acontecimientos actuales, desde el ángulo de la renunciación y la resurrección.

Ante todo quisiera señalar que:

1. La masa humana es sana, pero ignora los valores superiores, lo cual puede ser corregido lentamente. Todavía actúa en forma negativa, y su tendencia es hablar y no actuar. Es muy fácilmente conducida y manejada por temores inculcados.

2. El mal que existe en el mundo y aquello que es principalmente culpable de influir sobre las masas actualmente, se ha concentrado por medio de unos pocos hombres poderosos o grupos de ellos. Ningún país está libre de este control o intento de controlar. A su vez, tales grupos poderosos son influidos por las fuerzas del mal, fuerzas que no fueron “selladas en su propio lugar”, porque el plan de amor, de luz y de poder, no ha tenido una presentación positiva y mundial.

3. Los aspirantes, discípulos y trabajadores espirituales del mundo no actúan en plena concordancia con la Jerarquía. Son manejados por el temor, por un sentimiento de futilidad y por una comprensión demasiado aguda de la naturaleza de las fuerzas del mal con las cuales están enfrentados. El panorama de lo que debe realizarse parece ser demasiado extenso; hay poca cooperación organizada entre ellos, y ninguna amalgamación de un grupo unido para la salvación y el servicio del mundo.

Sin embargo, la oportunidad espiritual emerge con creciente claridad en las mentes de los hombres y mujeres reflexivos, aunque no sea expresada en términos ortodoxos (así llamados) o en términos conocidos o espirituales. Quizás resultaría útil una enunciación de lo que las fuerzas espirituales activas están tratando de llevar a cabo. Si las fuerzas del mal están activas y organizadas, las Fuerzas de la Luz están igualmente activas, pero no tan bien organizadas. La meta básica es la libertad y la liberación de la humanidad, pero los trabajadores espirituales están impedidos por el hecho de que los mismos hombres deben hacer una libre elección y decisión a fin de liberarse, pudiendo ser liberados si -como individuos y más tarde como grupos- se liberan del manifiesto control mental de los poderosos grupos dominantes y de los temores que estos grupos engendran intencionalmente. La libertad no puede ser conferida jamás mediante métodos totalitarios; la liberación no puede venir por intermedio de un dictador o de grupos dictadores. La comprensión de cómo actúan las fuerzas jerárquicas y el reconocimiento de que todos los hombres están hoy sumergidos en vitales acontecimientos espirituales, pueden servir para alentar a las personas sinceras y dar una rápida visión a quienes luchan en bien de la libertad humana.

¿Cuáles son los cinco acontecimientos espirituales en los que, consciente o inconscientemente, todos participan? Los enumeraré

1. La crisis de las ideologías.
2. El firme despertar de los hombres de todas partes, hacia una mejor comprensión.
3. El incremento de la buena voluntad a medida que revela las separaciones.
4. El cierre parcial de la puerta donde se halla el mal.
5. El empleo de la Gran Invocación.

Éstos son los cinco acontecimientos espirituales más profundos que tienen lugar en el mundo actualmente. Los dos acontecimientos del futuro inmediato (pero dependen de que la humanidad aproveche la actual oportunidad) son:

6. El Acercamiento más estrecho de la Jerarquía.
7. El Retorno inminente de Cristo.

1. La Crisis de las Ideologías

Actualmente los hombres enfrentan ideologías o escuelas de pensamiento, en conflicto o antagónicas y -de acuerdo con su raigambre, tradición, enfrentamiento y lugar de nacimiento- una de estas ideas es considerada automáticamente como verdadera y las demás como falsas y erróneas. Tienen propensión a olvidar que, de acuerdo al lugar de nacimiento, al sistema educativo nacional y a la naturaleza de la propaganda nacional, así será la ideología elegida o impuesta. Muy pocas personas actúan como agentes libres, ni aún en las democracias. Un hombre nacido en Rusia Central, por ejemplo, sólo conoce el comunismo; no puede imaginar otra forma adecuada de gobierno; un hombre nacido en los Estados Unidos o Gran Bretaña, se jacta y está satisfecho de haber nacido en una democracia, pero el accidente del nacimiento justifica en gran parte su actitud. Los hombres deben recordarlo y no culparse recíprocamente por el lugar en que nacieron. Tenemos, por lo tanto, ideologías y sus opositores, grandes escuelas de pensamiento y sistemas de gobierno, enfrentados por la oposición organizada. Podría sentarse una premisa básica: la plataforma de las principales ideologías no es necesariamente equivocada o mala; la imposición por la fuerza y por el estado policial de una ideología y su uso por hombres o grupos poderosos, para propio beneficio, más el sometimiento del pueblo a la ciega ignorancia, que no le permite elegir libremente, es fundamentalmente malo y maligno.

Tenemos, por ejemplo, la gran crisis, en el mundo actual, presentada por el conflicto entre el comunismo y el punto de vista democrático. Menciono esto en primer lugar porque ocupa una posición prominente ante los ojos de los hombres de todas partes. Esto presenta una oportunidad destacadamente espiritual. La actitud democrática dedicada como pretende, a lograr la libertad humana (aunque todavía muy poco lo ha hecho) está -debido a ese factor de libertad- apoyada hoy por la Jerarquía. Por ser el comunismo una ideología impuesta forzadamente al pueblo por la autoridad totalitaria, es considerado malo. No son las teorías comunistas las necesariamente malas, sino la técnica y los métodos prevalecientes en los países totalitarios, que van en contra del plan espiritual. El comunismo impuesto y todos los métodos totalitarios aprisionan al alma humana y nutren el temor y el odio en todas partes. Por lo tanto, si los principios democráticos fueran impuestos en el mundo o cualquier parte de él, por un régimen totalitario, sería igualmente erróneo.

Estas ideologías antagónicas presentan claramente a la conciencia humana ciertas grandes diferencias, las cuales se encuentran en las técnicas y los métodos, mucho más que en los variados principios. Muchas de las personas que combaten muy violentamente al comunismo no podrían decir sucintamente cuáles son esos principios, pero luchan -haciéndolo correctamente- contra los métodos totalitarios de crueldad, espionaje, asesinato, supresión y falta de libertad. Lo que hacen en realidad es luchar contra los abominables métodos de imposición del gobierno de unos pocos hombres malignos y ambiciosos sobre las masas ignorantes, bajo el nombre de comunismo. Luchan contra la técnica de explotación del ignorante por medio de la falsa información, la mentira organizada y la educación limitada. Luchan contra el encierro de las naciones dentro de los confines de sus propios territorios, contra el estado policial, la carencia de libre empresa y la reducción de hombres y mujeres al automatismo. Esto es el verdadero aprisionamiento del espíritu humano. Sin embargo, la situación es tan pronunciada y el mal tan evidente (y el espíritu humano tan básica y divinamente fuerte) que eventualmente se derrota a sí mismo; cuando el ,grupo actual de gobernantes totalitarios (detrás de lo que se denomina la “cortina de hierro”) desaparezca, sobrevendrá gradualmente un estado de cosas muy distinto y el verdadero comunismo (en el sentido espiritual del término) ocupará el lugar de la actual maldad.

Por otro lado, las tan jactadas democracias tienen mucho que aprender. Los hombres no son verdaderamente libres, ni aún en los países democráticos; los negros, por ejemplo, carecen de su derechos constitucionales en algunas partes de los Estados Unidos, y en Sudáfrica las facilidades educativas y la oportunidad para trabajar y vivir como hombres libres no son iguales a las de la raza blanca; en los Estados sureños, la Constitución de los Estados Unidos es cada día infringida por quienes creen en la supremacía blanca -supremacía que pasará por una prueba crucial cuando África despierte. Esta actitud de los Estados Unidos y su fracaso de vivir de acuerdo a la Constitución, en lo que concierne a los negros, ha debilitado grandemente la fe de los demás países sobre la maravilla de América, y la situación en Sudáfrica no es aceptada por los hombres reflexivos. Menciono estas dos situaciones porque existe un mal que se ha difundido hasta en la democracia, siendo necesaria la total limpieza de la casa.

El imperialismo de la democrática Gran Bretaña ha estropeado una buena foja de servicios en bien de los pueblos que de ella dependen, pero va trasformándose rápidamente en una cosa del pasado, a medida que Gran Bretaña otorga la libertad de elección y la liberación democrática a la India, Pakistán, Ceylán y Birmania. La índole de cada una de estas liberaciones fue una espiritual expansión de conciencia y una oportunidad espiritual para el pueblo británico, de la cual únicamente Ceylán y Pakistán muestran signos de ser conscientes de ello. En todos los sectores del vivir humano, las metas espiritual y material, hacen siempre sentir su presencia y sus diferencias con claridad. La cuestión espiritual, como acabo de señalar, es el aprisionamiento del espíritu humano o su libertad y liberación.

La verdadera democracia es todavía desconocida; sólo espera el momento en que una opinión pública educada e iluminada, la lleve al poder; el género humano va apresuradamente llegando a ese acontecimiento espiritual. La batalla de la democracia se librará en los Estados Unidos. Allí el pueblo vota y organiza sus gobiernos basados en la personalidad y no en una convicción espiritual o inteligente. Existe un aspecto material y egoísta de la democracia (prevaleciente hoy) y hay un aspecto espiritual que no se lo tiene en cuenta; existen aspectos materiales y espirituales en el comunismo, pero sus adherentes no los conocen y sólo se les enseña un despiadado materialismo.

Tenemos también la ideología del socialismo, considerada por algunos como un mal básico. El socialismo puede degenerar en otra forma de totalitarismo, o ser más democrático que las expresiones actuales de la democracia. Estas cuestiones surgirán claramente en Gran Bretaña, donde el punto de vista socialista está ganando terreno entre las masas, siendo en la actualidad una mezcla de la nacionalización de los servicios públicos y de la libre empresa -combinación que puede tener un verdadero valor, si se la mantiene.

Existen otras ideologías en los campos político, social y económico, pero las consideradas constituyen un triángulo de proyectos que se están experimentando en forma nacional y política en distintos países del mundo. Todos tienen un aspecto religioso y espiritual; todos están contaminados por el materialismo; uno de ellos es malignamente totalitario, pero obtiene seguidores; otro es víctima de la estúpida falta de interés de su pueblo, aún otro está en los estertores de un experimento que puede o no tener éxito. Bajo el impacto de estas ideologías, es fomentado el crecimiento espiritual de la familia humana, porque el factor espiritual emergente (de acuerdo a la ley evolutiva) está siempre presente, y se descubrirá una tendencia hacia Dios y la expresión divina. De allí que la cuestión entre el cristianismo y el comunismo es una tirante controversia puesta de relieve por la Iglesia Católica Romana, pero las naciones comunistas están atrayendo a las iglesias Protestantes.

Desde el punto de vista de la Jerarquía, estas tres ideologías son tres aspectos de un gran acontecimiento espiritual; el resultado de su mutua interacción puede traer Un acrecentado acercamiento espiritual a la divinidad o (si las Fuerzas de la Luz no triunfan) empujar a la humanidad más profundamente al abismo o a la prisión del materialismo. El intenso interés político de la Iglesia Católica, más su burdo materialismo, actúa corno un gran obstáculo para la firme obtención de una posición espiritual; sin embargo, si la jerarquía católica renuncia o abandona sus metas materiales y políticas y presenta el amor de Dios en toda su belleza, puede hacer mucho para llevar a la humanidad de la oscuridad a la luz. Análogamente, si Estados Unidos puede renunciar a su denso materialismo, podrá dar al mundo una guía sobre líneas espirituales, que sobrepasará todo lo demostrado hasta ahora y, ayudado por Gran Bretaña, las dos grandes democracias, expresando las rectas relaciones y la fraternidad humanas, pueden hacer grandes cosas para la raza. Gran Bretaña está aprendiendo el sentido de los valores y se va apartando del materialismo por medio de las grandes privaciones, esperándose que renunciará conscientemente al materialismo.

Quisiera recordarles aquí, que la Jerarquía espiritual de nuestro planeta no se preocupa de si un hombre es demócrata, socialista o comunista, o católico, budista o ateo. Sólo le preocupa que la humanidad -como un todo- se valga de la oportunidad espiritual -oportunidad presente actualmente en forma más pujante que nunca.

2. El firme Despertar de los hombres hacia una mejor Comprensión.

El efecto general de estas ideologías que chocan y el resultado de la guerra entre las religiones mundiales han dado lugar a que los hombres de todos los países comiencen a pensar. La humanidad está surgiendo del letargo mental que la ha caracterizado durante tanto tiempo. En la actualidad, el hombre de la calle, piensa, medita, cavila, imagina, planifica y decide. En siglos pasados, sólo los que se habían beneficiado por la educación y los que pertenecían a los “capas superiores”, pensaban y planificaban. Esta tendencia a pensar indica que está entrando en actividad una civilización nueva y mejor, preparatoria de esos acontecimientos espirituales de mayor importancia. El espíritu del hombre, por lo general inconscientemente, se está precipitando adelante hacia una civilización y cultura más espirituales. No digo hacia una expresión más religiosa de la verdad. Una interrelación más espiritual está en camino y lo indica el establecimiento, en escala mundial, de rectas relaciones humanas. Tendremos, eventualmente, un enfoque espiritual divorciado de las actuales religiones ortodoxas, pero a tono con el factor espiritual, oculto en todas las religiones. En realidad, los hombres no esperan que Cristo venga como un conductor religioso, sino que llegue a ellos, en el sector de mayor necesidad, para señalar el camino hacia la resurrección y la revelación, que seguirá inevitablemente a la renunciación del hombre a los valores materiales.

El prevaleciente espíritu de expectativa y la disconformidad verdaderamente divina, garantizan que este segundo acontecimiento espiritual es un factor real en nuestra época. Muchos factores contribuyen a este despertar. En la mayoría de los países, por medio de la radio, diarios, libros, revistas y viajes, a través de conferencias o foros y el simplificado intercambio humano (al cual han contribuido el automóvil y el avión) los hombres de todas partes son libres de conocer y comprender. Lógicamente, esto no es verdad en lo que respecta a los países donde se ataca la libertad del espíritu humano. Hay dos maneras en que esa libertad de elección puede ser infringida: Primero, como en Rusia, manteniendo a la ciudadanía en la ignorancia de los asuntos mundiales y segundo, dándole noticias partidistas y falsa información, o un giro mutilado o distorsionado, sobre los asuntos mundiales, como sucede en la mayoría de los demás países, particularmente en los Estados Unidos. Una prueba de esto puede verse en el hecho de que los árabes nunca han obtenido un espacio real en los diarios o en la radio norteamericana; el pueblo norteamericano fue “presionado” (creo que esa es la palabra que ustedes emplean) para que aceptara la posición sionista -siendo el móvil el petróleo y las riquezas minerales.

Pero la mentalidad del hombre se va desarrollando diariamente y su capacidad para comprender los asuntos mundiales va aumentando. Éste es uno de los más grandes acontecimientos espirituales, y este hecho fundamental posibilita en gran escala la vida del alma y el crecimiento de la percepción intuitiva. Esto deriva del choque de ideologías, pero también es el resultado verdadero y bello del sistema educativo universal que -por deficiente que sea, y lo es- ha hecho posible que todos los hombres lean, escriban y se comuniquen entre sí.

3. El incremento de la Buena Voluntad y la Revelación de las Separaciones

El resultado de la guerra mundial, de las enfermedades, del hombre y del dolor, ha desarrollado un espíritu de comunidad en el sufrimiento y en la privación, lo cual ha conducido a la consiguiente participación comprensiva de las dificultades humanas de todas partes, que se va trasformando rápidamente en un mundial espíritu de buena voluntad.

Esta buena voluntad mundial, cuando está verdaderamente establecida y correctamente organizada, es el paso preliminar y necesario para la revelación, porque esa revelación venidera compartida por los hombres de todas partes, será planetaria. Los hombres, en conjunto, se dan cuenta hoy de la necesidad de elevarse fuera de la prisión del propio interés y de lograr la libertad de compartir la oportunidad; el factor que traerá esta resurrección es la buena voluntad

Un interesante aspecto de la buena voluntad, a medida que se va desarrollando en la conciencia humana, trae ante todo la revelación de las existentes separaciones, características de la vida política, religiosa, social y económica de los pueblos de todas partes.

La revelación de una separación siempre va a la par (pues tal es la belleza del espíritu humano) de los esfuerzos realizados en todas las líneas posibles, para subsanar o eliminar la separación. De ello dan testimonio los millares de grupos y organizaciones que trabajan para poner fin a las separaciones y derribar las barreras que impiden las rectas relaciones humanas. Que estos esfuerzos resulten fallidos e infructuosos a menudo, no es tan importante como las tentativas de curar, ayudar y establecer rectas relaciones humanas, que se están realizando en todo el mundo. La sicología moderna lo evidencia ocupándose, como lo hace, del problema de la integración del ser humano y de la eliminación de las separaciones en su naturaleza. Una de las primeras cosas que debe hacerse es educar al individuo sobre la necesidad de demostrar buena voluntad, no sólo hacia sus semejantes, sino hacia sí mismo. El énfasis del cristianismo medieval sobre las flaquezas, la maldad y la innata pecaminosidad del ser humano, debe ser en la actualidad contrarrestado por la verdadera apreciación de la divinidad en la forma humana.

No es posible enumerar las separaciones que representan el fracaso del hombre para establecer y mantener buenas y decentes relaciones con sus semejantes; existen actualmente separaciones entre un hombre y otro, un grupo y otro y también entre religiones y entre naciones. La terminología que expresará estas buenas relaciones es: Unión, Unidos, Liga, Federación, Comunidad, Recta Comprensión, Amabilidad, Bienestar Humano y muchos términos similares, que aún significan muy poco. No obstante, algún día representarán ciertas realidades sustanciales, pero ese día no está cercano. El concepto de relaciones más fáciles, unidas y felices, existe sin embargo en las mentes de muchos miles de personas de todas partes, y la realidad efectiva se materializará algún día.

El primer paso es el sano reconocimiento de que las separaciones existen; es aquí donde la buena voluntad puede hacer su trabajo más útil y necesario. No es mi intención acentuar la naturaleza de ese trabajo o enunciar cómo debe ser llevado a cabo. Eso lo he hecho muchas veces. Lo que se requiere es cultivar una actitud espiritual y dedicarse en todo momento y forma posibles, a expresar la voluntad al bien. Hoy se reconoce la mayoría de las separaciones existentes; la demora reside en la tarea de eliminarlas y también en hacerse cargo de la responsabilidad. Muchas naciones y especialmente la U.R.S.S. y los EE.UU., están dispuestos a adjudicar la culpa a alguien, a señalar errores y aconsejar a otras naciones sobre lo que está mal hecho y cómo corregirlo. Ambas necesitan limpiar sus propias casas y tratar de corregir los errores dentro de sus propias fronteras. Lo mismo es aplicable a todas las naciones, pero las demás no están empeñadas tan abiertamente en decir a los demás pueblos lo que deben hacer. Por ejemplo, ¿por qué los EE.UU. deben ocuparse de los problemas concernientes a la disputa de Indonesia y obligar a los holandeses a hacer lo que los norteamericanos creen que debe hacerse, en vez de ayudar constitucionalmente a la justa causa de la minoría negra dentro de los Estados Unidos? ¿Por qué, como hace Rusia, acusar a otras naciones de incurrir en constantes errores y de quebrantar los tratados, cuando ella no mantiene su palabra ni colabora en corregir los asuntos mundiales?

La tarea que la Jerarquía desea ver cumplida en este momento, es la difusión de la buena voluntad; cada persona, comunidad y nación, deben comenzar haciendo un diagnóstico de su propia actitud hacia la buena voluntad y luego dar el ejemplo, eliminando las separaciones en el hogar, los negocios o la nación. La buena voluntad es contagiosa; cuando se ha hecho un comienzo definido, con espíritu desinteresado y puro, la buena voluntad compenetrará al mundo y las rectas relaciones humanas quedarán rápidamente establecidas. La eliminación de las separaciones es un asunto práctico. El espíritu de síntesis, actuando por intermedio del gran Avatar de primer rayo (el Avatar de Síntesis), está más cercano a la Tierra que nunca, y la claridad que emergerá a la Luz de Su Presencia ya está disponible; por lo tanto, la tendencia a la integración puede ser más fácilmente fomentada y una nueva síntesis obtenida entre los hombres. Sin embargo, antes de ser posibles la integración y la síntesis, esta energía de primer rayo debe trabajar para destruir todo lo que impide la integración y obstaculiza la necesaria síntesis. Los seres humanos mismos deben también destruir los prejuicios, las animosidades y las ideas fijas, que han imposibilitado la síntesis, creando las separaciones y obstaculizando la correcta comprensión.

4. El Cierre parcial de la Puerta donde se halla el Mal.

¿Qué significan exactamente estas palabras? Más de lo que yo pueda decir y expresar, porque el problema del mal es demasiado difícil para ser captado por el hombre común. El problema de la Jerarquía (si puedo exponerlo exacta y, sin embargo, simbólicamente) es liberar el bien, la belleza y la verdad y “encerrar dentro de los muros sellados de una prisión” lo que no es bueno, nutre la fealdad y el odio, distorsiona la verdad y miente acerca del futuro. He elegido cuidadosamente estas palabras; su significado es obvio todavía, pero hay significaciones mucho más profundas y peligrosas para ser captadas.

La humanidad -acumulativamente y durante millones de años- ha liberado el mal en el mundo. Pensamientos de odio, actos de crueldad, falsas palabras, acción sádica, intenciones egoístas y la forma detestable de egoísmo ambicioso, han creado una senda hacia la “puerta donde se halla el mal”. En realidad, el mal es de dos clases: la tendencia innata al egoísmo y a la separación inherente a la sustancia de nuestro planeta, de la cual están hechas todas las formas, que nuestro Logos planetario heredó del residuo de un sistema solar anterior. Eso es algo inevitable, y proporciona al género humano la oportunidad necesaria para que los hombres puedan manejarla y controlarla, pues están bien equipados. Existe en ellos aquello que puede trasmutarla y cambiarla, y esto básicamente constituye la Ciencia de la Redención.

La humanidad no ha querido esforzarse en esta actividad redentora y durante miles de años ha estado controlada por el materialismo; así ha construido un “camino amplio y fácil” que conduce al lugar donde reside otra clase de mal -mal que no es aborigen de nuestro planeta, y los hombres no estaban destinados a enfrentarlo. Durante incontables eones, la Jerarquía ha permanecido como un escudo, protegiendo a la humanidad. Pero debido al creciente desarrollo mental, a que la masa humana repudia a la Jerarquía, a la prostitución de la religión para fines materiales, y a los estrechos dogmas teológicos y mentales, la Jerarquía se ha visto obligada (muy a pesar suyo) a retirar cierta medida de su poder protector (aunque no todo, afortunadamente), para el género humano. El camino hacia la puerta donde se halla el mal quedó despejado, y la humanidad abrió ampliamente la puerta. La entrada a lo que podría considerarse mal cósmico fue primeramente abierta en los decadentes días del Imperio Romano (una de las razones que decidió a Cristo manifestarse en esos días), luego fue abierta aún más durante el corrupto régimen de los Reyes de Francia y, en nuestros días, ha sido abierta aún más ampliamente por los hombres malignos de todos los países.

Recuérdese que el mal a que me refiero aquí, no tiene necesariamente que ver con las cosas viles e indecentes comentadas por la gente en voz baja. Éstas son en gran medida curables, y los procesos de encarnación las purificarán oportunamente. La verdadera naturaleza del mal cósmico halla su principal expresión en el pensamiento erróneo, los falsos valores, el supremo mal del egoísmo materialista y el sentimiento de aislamiento separatista. Estos (hablando nuevamente en símbolos) constituyen el contrapeso que mantiene abierta la puerta del mal y que precipitó en el mundo los horrores de la guerra, con sus correspondientes calamidades.

La comprensión de lo que estaba sucediendo contribuyó temporariamente a unificar el mundo y a eliminar las separaciones entre las naciones, más que cualquier otra cosa. Las naciones todas se aliaron con las Fuerzas de la Luz en gran medida, y poco a poco el mal cósmico fue obligado a retroceder, y la puerta que “oculta el lugar de la interminable muerte, los rostros de los Señores del maligno orgullo y la odiosa ambición”, fue parcialmente cerrada, pero no totalmente; aún no tuvo lugar el cierre y sellado finales.

Hay ciertas zonas del mal en el mundo actual, por las cuales estas fuerzas de la oscuridad pueden llegar a la humanidad. No tengo la intención de decir cuáles son y dónde están. Sin embargo, quisiera señalar que Palestina ya no debe ser denominada Tierra Santa; sus lugares sagrados son sólo reliquias pasajeras de tres religiones muertas y desaparecidas. El espíritu abandonó las antiguas creencias, y la verdadera luz espiritual se está transfiriendo a una nueva forma que se manifestará a su tiempo en la tierra como la nueva religión mundial. Lo verdadero, correcto y bueno, existente en las antiguas formas, contribuirá a ello, pues las fuerzas del derecho retirarán ese bien y lo incorporarán en la nueva forma. El judaísmo es antiguo, caduco y separatista y no tiene ningún verdadero mensaje que dar a las mentalidades espirituales, que no pueda ser dado por la nuevas creencias; la fe musulmana ha servido su propósito, y todos los verdaderos musulmanes esperan la llegada del Iman Mahdi, que los conducirá a la luz y a la victoria espiritual; la fe cristiana también ha servido su propósito; su Fundador trata de implantar un nuevo Evangelio y un nuevo mensaje, que iluminarán a los hombres de todas partes. Jerusalén, por lo tanto, no representa nada importante en la actualidad, excepto lo que ha desaparecido y debe desaparecer. La “Tierra Santa” ya no es santa, está profanada por intereses egoístas y por una nación básicamente separatista y conquistadora.

La tarea que tiene por delante la humanidad es cerrar la puerta sobre este peor mal, aunque secundario, y encerrarlo en su propio lugar. La humanidad tiene bastante que hacer con transmutar el mal planetario, sin emprender la lucha contra lo que los Mismos Maestros pueden sólo mantener a raya, pero no vencer. El manejo de este tipo de mal y su disipación y, por lo tanto, la liberación de su peligro, en nuestro planeta, es la tarea asignada a Quienes trabajan y viven en “el centro donde la voluntad de Dios es conocida”, Shamballa, y no de la Jerarquía ni de la humanidad. Recuerden esto, y también que lo que el hombre ha liberado puede ayudar a aprisionar; esto puede hacerlo fomentando las rectas relaciones humanas, divulgando noticias del acercamiento de la Jerarquía espiritual y preparándose para la reaparición de Cristo. Tampoco olviden que el Cristo es un Miembro del Gran Concilio en Shamballa, y trae con Él la energía espiritual más elevada. Pero la humanidad puede dejar de hollar y apartarse de la senda que conduce a la “puerta donde se halla el mal”, y buscar el Sendero que conduce a la luz y al Portal de la Iniciación.

5. El Empleo de la Gran Invocación.

Hace algún tiempo, trasmití al mundo -de acuerdo a las instrucciones del Cristo- una Invocación que está destinada a ser de primordial utilidad para producir ciertos grandes acontecimientos, y son:

a. Una afluencia de amor y de luz sobre el género humano, desde Shamballa.
b. Un llamado invocador al Cristo, Guía de la Jerarquía, para Su reaparición.
c. El establecimiento en la tierra del Plan divino, para ser realizado voluntariamente por la humanidad misma.

Incidentalmente, estos tres acontecimientos están relativamente cercanos y se producirán por el desarrollo consciente de la fase inmediata del Plan, que es la intención divina llevarlo a cabo, hasta cierta medida, antes de la reaparición de Cristo. El establecimiento de rectas relaciones humanas es la tarea inmediata y esa fase del Plan de Luz y Amor a la cual la humanidad puede responder fácilmente y para la cual está ya evidenciando un sentido de responsabilidad.

Se ha prestado poca atención al factor invocación como lo expresan los pueblos del mundo; sin embargo, en el transcurso de las edades, el clamor invocador de la humanidad se ha elevado hacia la Jerarquía y ha obtenido respuesta. Algún día se hará un estudio científico de las grandes plegarias mundiales, los enunciados espirituales y las demandas invocadoras, y su relación con los acontecimientos mundiales; esta relación se evidenciará en forma iluminadora, y el resultado será una vinculación más estrecha entre la tierra y los centros espirituales de amor y de vida. Esto no se ha realizado todavía. Permítanme dar un ejemplo; la afirmación espiritual hecha por Shri Krishna en el Canto del Señor, El Bhagavad Gita, fue un enunciado preparatorio para la venida de Cristo. En ese canto dice:

“Siempre que haya un debilitamiento de la Ley y un crecimiento de la ilegalidad en todas partes, entonces Yo Me manifiesto. Para la salvación de los justos y la destrucción de aquellos que hacen mal, para el firme establecimiento de la Ley Yo vuelvo a nacer edad tras edad”.

En el período sin ley y pecaminoso del Imperio Romano, vino Cristo.

Otro ejemplo de una invocación notable y muy antigua reside en el Gayatri donde la gente invoca al Sol de la Rectitud, en las Palabras: “Descúbrenos la faz del verdadero Sol espiritual, oculto tras un disco de luz dorada, a fin de poder conocer la verdad y cumplir nuestro deber, al encaminarnos hacia Tus sagrados pies”.

A esto deberíamos añadir también las Cuatro Nobles Verdades, enunciadas por Buda y bien conocidas por todos nosotros, que resumen las causas y el origen de todas las dificultades que conciernen a la humanidad. Hay muchas traducciones de estas verdades a las que me he referido; todas imparten el mismo anhelo y llamado, y todas son esencialmente correctas en cuanto al significado. Durante la dispensación judía, se dio una proclama respecto a la conducta humana en las palabras de los Diez Mandamientos, sobre los que está basada la ley humana y se han fundado las leyes que rigen las relaciones de los pueblos de Occidente. Ello ha desembocado en una concepción algo estrecha de la Deidad; estos Mandamientos son didácticos y presentan el ángulo negativo. Luego vino Cristo y nos dio la ley fundamental del universo, la Ley del Amor; también nos dio la plegaria del Señor o el Padrenuestro, con su énfasis sobre la Paternidad de Dios, la llegada del Reino y las rectas relaciones humanas.

Ahora se dio al mundo la Gran Invocación, tal como la emplea la misma Jerarquía. Tan reaccionario es el pensamiento humano que mi declaración de que es una de las más grandes plegarias del mundo y se halla a la par de cualquier otra expresión del deseo o intención espirituales, evocará críticas, lo cual no tiene importancia. Sólo unos pocos -muy pocos- en los primeros días del cristianismo, emplearon el Padre Nuestro porque debía ser registrado, expresado en términos comprensibles y traducido adecuadamente, antes de ser empleado ampliamente. Tomó siglos de esfuerzo para lograrlo. Actualmente tenemos todas las facilidades para una rápida distribución y han sido empleadas en beneficio de la Gran Invocación.

La excepcionalidad vinculada con esta Invocación consiste en que es, en realidad, un gran método de integración. Vincula al Padre, al Cristo y a la humanidad, en una gran relación. Cristo puso siempre énfasis sobre la Paternidad de Dios y Lo sustituyó por el cruel y celoso Jehovah de la tribu de la nación, donde había ido para obtener un vehículo físico. Cristo era judío. En el capítulo XVII del Evangelio de San Juan (otro de los principales enunciados espirituales del mundo) Cristo hizo resaltar la relación de la conciencia crística con la conciencia de la Deidad misma. Vinculó el concepto de la mónada con la personalidad fusionada con el alma plenamente desarrollada, y la unidad que subyace entre los seres en todas las formas, con el Padre. La posibilidad expresada allí está muy distante, excepto en conexión con la Jerarquía espiritual; sin embargo, es bueno recordar que han logrado una meta hacia la cual están trabajando todos los verdaderos discípulos e iniciados. La Gran Invocación relaciona la voluntad del Padre (o de Shamballa), el amor de la Jerarquía y el servicio de la Humanidad, en un gran Triángulo de Energías; este triángulo traerá dos resultados principales: el “sellado de la puerta donde se halla el mal” y el desarrollo del Plan de Luz y de Amor mediante el poder de Dios, liberado sobre la tierra, por medio de la invocación.

Esto no es un sueño vano. Desde el ángulo de la conciencia humana, el vehículo de luz esta ante todo constituido por los grandes sistemas educativos del mundo, con su capacidad para el mejoramiento y la amplificación de la conciencia, para el mejoramiento de la humanidad y no para su destrucción, como a menudo sucede en la actualidad; a esto debe acoplarse el firme cambio o conversión de la realización científica, por medio de la iluminación, que la sabiduría traerá; en el pasado, esto ha protegido la aspiración y el progreso humanos, para la llegada de la luz. En la luz que trae la iluminación, veremos, eventualmente, la Luz, y llegará el día en que millares de los hijos de los hombres e incontables grupos, podrán decir con Hermes y Cristo: “Yo soy (o nosotros somos) la luz del mundo”.

Cristo dijo que los hombres “aman más la oscuridad que la luz, porque sus actos son malos”. Sin embargo, una de las grandes bellezas que surgen en la actualidad es que la luz está siendo vertida en todo lugar oscuro, y nada hay oculto que no será revelado.

Cuando invocamos la Mente de Dios y decimos: “que la luz afluya a las mentes de los hombres, que la luz descienda a la tierra”, enunciamos una de las grandes necesidades de la humanidad y -si la invocación y la plegaria significan algo- la respuesta es cierta y segura. Cuando descubrimos, en todas las épocas, en cada era y situación, el impulso de los pueblos en su anhelo por elevar un llamado al Centro espiritual invisible, hay una firme seguridad de que tal centro existe. La Invocación es tan antigua como las montañas o la humanidad misma, por lo tanto no requiere ningún otro argumento en favor de su utilidad o potencia.

El llamado invocador común ha sido hasta ahora de naturaleza egoísta, y temporario en su formulación. Los hombres han orado para sí mismos; han invocado la ayuda divina para quienes aman; han dado una interpretación materialista a sus necesidades básicas. La invocación, dada últimamente por la Jerarquía, es una plegaria mundial, no un llamado personal ni una urgencia temporaria e invocadora; expresa la necesidad de la humanidad y atraviesa todas las dificultades, dudas e interrogantes, yendo directamente a la Mente y al corazón de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, Que permanecerá con nosotros hasta el fin de la era y “hasta que el último cansado peregrino haya encontrado su camino al hogar”.

Pero la Invocación no es vaga ni nebulosa. Expresa las necesidades básicas de la humanidad actual -la necesidad de luz y amor, de compresión de la voluntad divina, para que finalice el mal. Triunfalmente dice: “Que la luz descienda a la Tierra; que Cristo retorne a la Tierra; que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres; que el Plan selle la puerta donde se halla el mal”. Luego resume todo eso con palabras de clarín: “Que la luz, el amor y el poder restablezcan el Plan en la Tierra”. Siempre el énfasis sobre el lugar de aparición y de manifestación: la Tierra.

Esta Invocación está ayudando mucho a cambiar los asuntos mundiales -mucho más de lo que podrá aparecer ante los ojos. Pero más queda por hacer. Pediría a todos los estudiantes, a todas las personas de buena voluntad y a todos los que participan en el trabajo de Triángulos y ayudan a construir la red de luz y buena voluntad, que hagan todo lo posible por difundir el empleo de La Invocación. 1952 será un año de crisis espiritual, en el cual será posible cerrar más herméticamente la puerta donde se halla el mal.

La Invocación ha salido de los Ashramas combinados de los Maestros y de la Jerarquía; es empleada por sus Miembros con constancia, exactitud y poder. Servirá para integrar los dos grandes centros: la Jerarquía y la Humanidad, y relacionarlos en for¬ma nueva y dinámica con el “centro donde la voluntad de Dios es conocida”.

Por lo tanto les pido que durante los años venideros se preparen para emplear y distribuir la Invocación, convirtiéndola en su principal esfuerzo. Quisiera que hicieran un llamado a los pueblos de todos los países del mundo (pueden hacerlo) para recitar conjuntamente la invocación, el mismo día en cada país.

Pediría la recopilación de todo lo que he dicho y escrito sobre la Invocación y que preparen un breve manual sobre su empleo, uso y propósito, haciendo llegar un ejemplar a todos aquellos que estén dispuestos a emplearla. Una comprensión de su origen, significado y potencia, hará más efectiva esta Invocación. 1952 deberá ser una encrucijada en el pensamiento de la humanidad, en las metas humanas y en los asuntos humanos. Pediría que trabajen para este desarrollo.

Aquí tienen un breve resumen de los cinco resultados espirituales más importantes del siglo actual. La guerra misma ha allanado el camino; es el resultado natural y normal de la guerra, y han surgido (con excepción de la Gran Invocación) de las masas y de sus pensamientos; la demanda inexpresada y el llamado de sus sufrientes corazones, es lo que ha traído la Invocación.

Los otros dos acontecimientos espirituales que he enumerado se producirán, como saben, en el futuro. Constituyen el acercamiento más estrecho de los Miembros de la Jerarquía espiritual con nuestra humanidad, y la reaparición de Cristo. No consideraré estos dos puntos. El último estupendo acontecimiento lo he tratado en los libros La Reaparición del Cristo y La Exteriorización de la Jerarquía y me he ocupado exhaustivamente del surgimiento de la Jerarquía en el plano físico.

Ansío que se concentren en el trabajo preparatorio para estos dos “surgimientos”; traten de que los cinco acontecimientos espirituales que son de su conocimiento, los conviertan en parte definida de su propio esfuerza espiritual.

Que la humanidad constituya su campo de servicio y pueda decirse de ustedes que, conociendo los hechos espirituales, fueron parte dinámica de dichos acontecimientos espirituales; que no se diga que conocían estas cosas y no hicieron nada ni se esforzaron por hacerlo. Tampoco permitan que el tiempo se deslice cuando trabajan.

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